MARKET DOC

EL BLOG DEL DOCTOR MERCADO: Reflexiones atrevidas e iconoclastas sobre Marketing, Comunicación e Innovación empresarial. Un nuevo punto de vista transgresor y heterodoxo sobre cómo el consumo mueve el mundo.

21 diciembre 2006

Proletarios del mundo, Feliz Navidad.


AUTOR: Doctor Mercado.

Todos estamos ya bastante acostumbrados a ese lenguaje tan kistch que utilizan los sindicatos en sus comunicados, que en pleno siglo XXI siguen usando términos más propios de la lucha de clases de la revolución industrial que de estos años de la era digital. Las jergas profesionales, ya sean de sindicalistas o de consultores de estrategia, siempre tienen algo de sospechoso. Mi opinión es que se usan como armas para ejercer cierto poder que Levitt denomina “asimetría de la comunicación”.

Este caso es terriblemente reciente: de hoy. Y también absolutamente genial. Ha ocurrido en una televisión privada de ámbito nacional que tiene su sede en San Sebastián de los Reyes. En esta compañía, los sindicatos llevan varios meses reclamando a la empresa la reanudación de las negociaciones para renovar el Convenio Colectivo, que fueron suspendidas unilateralmente por la compañía después de cierto tiempo de conversaciones infructuosas. Esto provocó que todos los días, haga frío o calor, haya dos liberados sindicales delante de la puerta principal con pancartas de protesta.

Pero claro, llegan “estas fechas tan señaladas” y ¿a quién no le apetece estar tranquilamente en familia en vez de tener que pasar frío sosteniendo una pancarta delante de una puerta? Pero claro, plantearlo así parece poco “revolucionario”: se entiende que un sindicalista de verdad es un tipo comprometido y capaz de los mayores sacrificios para conseguir mejoras para los oprimidos proletarios.

Atención al comunicado de la sección sindical de CC.OO. de esta televisión, en el que se decretan estas “vacaciones” pancartistas. No tiene desperdicio. Dice así:

“...en estas fechas, en las que la empresa propone festejos conjuntos a sus trabajadores, debería llevar a una cierta reflexión a quien asume la responsabilidad de la gestión. Nosotros queremos reforzar esta idea con un gesto simbólico esperando que sea valorado y obtenga una correspondencia por parte la dirección. Con esa intención, nos abstendremos de concurrir a la puerta principal con nuestros carteles, como venimos haciendo de forma ininterrumpida desde hace más de siete meses entre las 8 y las 11 de la mañana, hasta el día 10 de enero del año que viene”.

No sólo se cogen vacaciones, sino que además piden “correspondencia por parte de la dirección”. No me digan que no es genial.

Proletarios del mundo, Feliz Navidad.

Etiquetas: , ,

20 diciembre 2006

Me cuentan sobre Air Madrid...

AUTOR: Doctor Mercado.
.
Me comentan fuentes de toda solvencia que pertenecen al sector de la aviación comercial que lo de Air Madrid era un desastre anunciado. Me aseguran que la compañía estaba gestionada de forma nefasta, deficientemente estructurada, y que es fácil comprobar cómo había responsables clave dentro de la compañía cuya experiencia no se correspondía con los requisitos mínimos necesarios para cumplir adecuadamente con sus cometidos. Esta opinión cualificada (que no por ello deja de ser una opinión que, aunque merece toda mi credibilidad, ni suscribo ni rebato), tiraría por tierra esa hipótesis que anda ya circulando sobre algún tipo de conspiración persecutoria contra la compañía aérea, cargando las culpas sobre los errores organizativos cometidos por unos “outsiders” que se aventuraron en unos negocios para los que no estaban excesivamente capacitados.
.
En cualquier caso, aunque la veracidad de esta explicación elimina la mala fe que algunos achacan a la Administración (y que me hacía recordar asuntos tan oscuros como los de Rumasa o Banesto), me parece evidente la negligencia cometida por las autoridades encargadas de la supervisión de las actividades de las compañías aéreas (Dirección General de Aviación Civil y Ministerio de Fomento), que han permitido llegar a una situación en la que, una vez más, nos encontramos con miles de afectados, entre usuarios y trabajadores. Ahora me pregunto ¿de qué sirven tantos organismos de control, tantos requisitos y garantías como las que se exigen y, en definitiva, tanta burocracia mantenida con nuestros impuestos, si al final, todo acaba como el rosario de la aurora? ¿No es eso, precisamente, lo que se pretende evitar?
.
Mientras tanto, nuestros queridos políticos (secundados por sus medios de comunicación afines) siguen intentando utilizar la crisis como arma arrojadiza. Ahí quedan, por ejemplo, las imágenes de la otra noche del más que tendencioso informativo de CUATRO (por muy aséptico que uno sea, esto huele a rayos), donde parecía que no había otra persona implicada en el asunto más que Esperanza Aguirre, por haber amadrinado un avión de la compañía (por cierto, me pregunto en qué estaría pensando Espe cuando accedió a prestar su apoyo a lo que siempre se consideró en el sector como una aventura poco nítida).
.
No puedo estar de acuerdo, sin embargo, con algunos que opinan eso de que “lo barato sale caro”. Lo barato es barato y ya está. Pero los clientes de Air Madrid, sean inmigrantes o no, tienen el mismo derecho a que se cumplan los contratos que el potentado viajero de business class de cualquier línea de bandera. Y la obligación de las autoridades competentes es garantizar esto.
.
Por el momento, la imagen dada es tercermundista. A alguien habría que cortarle las alas. Digo yo.

19 diciembre 2006

(MUY DIVERTIDO) Carta a la Ministra Narbona

Para ir relajando el ambiente "en estas fechas tan señaladas" (como diría don Juan Carlos), no me resisto a transcribir una carta muy graciosa que acabo de recibir por e-mail, dirigida a la ministra Narbona. Que la disfruten.


Estimada ministra Narbona:
Su propuesta de "multar" en el recibo del agua a quien gaste más de 60 litros/día es muy interesante. Estoy completamente a favor. No he podido menos que calcular como va a ser un día normal para conseguir no superar este gasto:

Me levanto a las 7 para ir a trabajar. Una ducha de 4 minutos gasta unos 100 litros. Creo que mal empezamos. Solo me ducharé cada 2 días. Meteré los pies en un cubo, me enjabonaré y apagaré el agua. Así hasta terminar. Creo que podré consumir gastar unos 35 litros. Utilizo el inodoro, pero no puedo tirar de la cadena, consumiría 15 litros. Así que tengo que dejar mis deposiciones hasta la noche. Menos mal que trabajo a 80 kilómetros de casa y regreso a las 9 de la noche. Prefiero pagar un 85% de impuestos en la gasolina antes que malgastar el agua. Ya sabía yo que en algún momento, la burbuja inmobiliaria y vivir tan lejos de mi ciudad tendría algún beneficio.

Antes de llegar a casa me he parado en el bar de abajo y sin que me viera el dueño he hecho aguas menores. Voy a cocinar, llenar la cacerola ya son 7 litros más. Es estupendo que su colega el ministro del gas haya decidido subir un 5% el precio, así dejaré de cocinar, no gastaré agua y con el ahorro podré encender un poco la calefacción cuando llegue el frío.

Gracias a que hice caso a la ministra de vivienda, vivo en un piso de 38 metros. Así no me entran plantas y no las tengo que regar, sino tendría que deshacerme de ellas. He conseguido aguantar el último pis del día hasta justo antes de meterme en la cama. Huele muy mal en el baño por la
deposición de la mañana, pero lo consigo. Una sola cisterna en todo el día. Me lavo los dientes con un vaso de agua. Error, necesito 2 vasos. Casi un litro más. Me lavo la cara con el barreño de la ducha de por la mañana.

El resumen de un día así:
- Ducha en barreño: 35 litros.
- Uso WC: 15 litros.
- Cocinar: 8 litros.
- Dientes: 1 litro.
TOTAL 59 litros. Lo he conseguido.

¡¡¡NO ME VAN A CASTIGAR POR MALGASTAR EL AGUA!!!

Además ahora voy a poder pagar la subida del IBI, de la gasolina o del cine con lo que saque de vender un lavavajillas y una lavadora. Ya no puedo lavar la ropa o los cubiertos porque consumen unos 120 litros por lavado. Estoy encantado con esta propuesta. Así ustedes podrán seguir vendiendo electricidad a Europa proveniente de la energía hidroeléctrica.

Gracias por hacerme la vida tan maravillosa. No puedo bajar a la ciudad por "LA ZONA AZUL". No puedo beberme una caña de 1,90 Euros por si me quitan 6 puntos. Ni cruzar una calle que resulta es solo para residentes (curiosamente todo el centro ya es solo de residentes). No puedo coger el coche porque la gasolina vale 1 euro. Ni ir a cenar porque vale 30. Mi hipoteca subirá un 20% este año, y no podré irme de vacaciones.

Menos mal que el ADSL lo puedo pagar, aun siendo el mas caro de Europa, porque sigue siendo barato respecto a ir al teatro.

Gracias por esta propuesta y hacerme el día a día mas fácil.

04 diciembre 2006

¿Ayudan los parquímetros a prevenir el delito?

AUTOR: Doctor Mercado

Mucho se ha hablado, discutido y protestado sobre los polémicos parquímetros instalados en Madrid por Ruíz Gallardón. De hecho, no creo que descubramos nada si afirmamos que han sido la excusa perfecta que los detractores del alcalde, de uno y otro signo, estaban esperando para montar un poco de alboroto. No sólo hemos visto pitadas, concentraciones e incluso manifestaciones en contra de estos cachivaches sino que ha habido personas que se lo han tomado tan en serio como para llegar a encadenarse a alguno de ellos (¡cuánto misterio esconden aún las motivaciones humanas!).

Entre los argumentos sugeridos por los detractores de estos chirimbolos expendedores de derechos de aparcamiento podríamos destacar los siguientes:

- Su finalidad fundamentalmente recaudatoria

- Implantación geográfica injusta en barrios trabajadores o en zonas donde no había problemas previos de aparcamiento

- Los trabajadores de la zona no han tenido un trato especial

- Los residentes también han de pagar por obtener tarjetas de aparcamiento

- Las máquinas no devuelven cambio

- Las multas son exageradamente altas.

Por su parte, el ayuntamiento ha defendido con uñas y dientes la aplicación eficaz de la medida como elemento fundamental para regular el problema del tráfico en Madrid, tanto que los parquímetros han sido desplegados en tiempo récord, se ha equipado a todo un ejército de vigilantes y, es evidente que las multas se están poniendo.

Sin ánimo de entrar ahora en la sobada polémica sobre la finalidad última de la medida (meramente recaudatoria o reguladora del tráfico), el otro día se me ocurría la posibilidad de que la aplicación de este sistema conlleve otro tipo de efectos colaterales positivos que no son tan evidentes. Aunque suene un poco raro ¿podrían ayudar los parquímetros a reducir la criminalidad en la calle?

He de confesar que la idea me sobrevino mientras leía ese curiosísimo y divertido ensayo de Stephen D. Levitt, Freakonomics, auténtica biblia del pensamiento no convencional, que explora los efectos ocultos de ciertos hechos triviales (por ejemplo: ¿falsean los profesores las notas de sus alumnos? ¿están amañados los combates de Sumo? ¿por qué los traficantes de droga viven en casa de sus madres?, etc).

El doctor Levitt describe cómo uno de los hechos que ayudó a combatir el crimen callejero en Nueva York, fue una medida del alcalde Rudolph Guiliani conocida como el “cristal roto”, por la cual la policía se dedicó a perseguir con cierta saña pequeños delitos (vandalismo, sobre todo) que antes se dejaban pasar. Esto, teóricamente, redujo la sensación de impunidad existente hasta el momento entre los pequeños delincuentes, haciendo que muchos jóvenes no llegasen a emprender su carrera criminal (que suele empezar, precisamente, por pequeñas transgresiones).

¿Podrían los parquímetros en Madrid inducir un cierto efecto “cristal roto”? Qué duda cabe que los cacos que robaban radios, ruedas y tapacubos tienen hoy que guardarse de ser vistos por los “multeros” de Gallardón. Por otra parte, se está implantando una disciplina de respecto a las normas de aparcamiento y circulación que antes no existía.

Habrá que hacer como Stephen D. Levitt y echarle un ojo a las estadísticas de criminalidad callejera antes y después de la implantación de los parquímetros. Otra vía para ver si se está produciendo este efecto “cristal roto” podría ser la de comparar las tasas de crimen entre distritos con y sin parquímetros.

Por cierto, si alguien está interesado en cuál fue la causa fundamental que para el doctor Levitt contribuyó a que el crimen en América (no sólo en Nueva York) se redujese extraordinariamente en los noventa, recomiendo vivamente el libro Freakonomics.

Les espera una curiosa (y polémica) sorpresa.

29 noviembre 2006

Éxito y Fracaso en la Innovación: los casos del SPECTRUM y el SINCLAIR C5

AUTOR: Doctor Mercado

Sin intención de resultar agorero (creo que mi optimismo ha quedado ya demostrado en anteriores ocasiones) ahora que la web 2.0 parece estar dando señales de solidez y los ejemplos de éxito empresarial inundan las librerías, los blogs de los analistas y las escuelas de negocios, me ha parecido un buen momento para detenerse un instante a reflexionar también sobre el lado oscuro (y en muchas ocasiones diríase que también vergonzoso) de la innovación empresarial: el fracaso.

Hace un par de semanas, mientras estaba de viaje en Londres, vi en la BBC un reportaje muy divertido que me llenó también de nostalgia. Supongo que los lectores que tengan más de 30 años recordarán sin dificultad aquellos ordenadores SPECTRUM que inundaron el mercado en los primeros años 80, con sus teclas de goma y un antediluviano sistema de almacenamiento en cinta de cassete (yo aún tengo uno en el trastero de mi casa que funciona perfectamente), y en el que los geeks de la época hicimos nuestros primeros pinitos con la programación en BASIC. El cachivache había sido concebido y desarrollado por un inventor llamado Clive Sinclair, y fue un rotundo éxito en todo el mundo (lo que hasta le valió a Sinclair para ser nombrado Caballero del Imperio Británico).

El concepto del SPECTRUM era tan absolutamente brillante que inmediatamente arrasó en las tiendas. Quizá sea muy fácil decirlo ahora, pero es evidente que aquel artefacto cubría una necesidad de tipo aspiracional de las familias: disponer de un ordenador personal en casa, que a la vez era una auténtica consola de videojuegos y a un precio más que asequible. Para ello, Sinclair se concentró en lo fundamental: dar al público lo que quiere, es decir, tener al consumidor como referente desde el primer momento.

Hasta entonces, los ordenadores estaban en las oficinas, enganchados a sistemas de almacenamiento caros y a pesados monitores de fósforo verde. Sinclair detectó la aspiración de las familias por entrar en esa revolución informática y electrónica en ciernes, pero también sus restricciones: fundamentalmente monetaria y de espacio en las viviendas. Había que darles un artefacto barato, funcional y que ocupase poco sitio. Sinclair inmediatamente se dio cuenta de todo lo que no era imprescindible y, aún más, imaginó la manera de sacar partido de lo accesorio. De esta forma el monitor podía ser sustituido por un televisor cualquiera (quién no tiene un televisor en casa), el teclado debería ser barato, estar integrado con la CPU y aún así ocupar el mínimo espacio (de ahí el teclado de membrana de goma, en el que se priorizaba la economía frente a la utilidad), y había que encontrar una forma de almacenar la información en un soporte asequible y cuyo dispositivo de grabación no supusiera un desembolso adicional, por lo que usó un aparato convencional de cinta de cassete. El producto resultante (el ZX 81 primero, y el SPECTRUM muy poco después) fue el primer ordenador familiar pseudo-portátil (fácil de transportar y de conectar a cualquier televisor) de bajo coste, con buenas prestaciones de ocio y un más que aceptable desempeño como herramienta de cálculo, aprendizaje y programación. Hasta sus principales inconvenientes, como el teclado de goma, se habían paliado con mucha imaginación, asignando palabras en BASIC a las teclas para facilitar el proceso de programación al evitar tener que teclearlas completamente. No es de extrañar que inundara el mercado.

De una mente tan brillante como la de Sir Clive se esperaba aún mucho más, y él mismo parecía ser una mina de ideas. El apabullante éxito del SPECTRUM animó a su organización a desarrollar un concepto similar, basado en la simplicidad, el bajo coste y la satisfacción de las necesidades del consumidor. Y así es como nació el siguiente proyecto (y que a la postre acabaría siendo el último también): el SINCLAIR C5.

En esta ocasión el artilugio no era otra cosa que una especie de vehículo híbrido entre un coche eléctrico y una bicicleta (de hecho venía equipado con unos pedales), con un vanguardista diseño que ni siquiera veinte años después parece pasado de moda (de hecho el autor del mismo ha diseñado una gran parte de los teléfonos móviles que hoy se venden en el mundo). Tal como se anunció, el C5 estaba concebido para desenvolverse en la ciudad, para ir de compras o al trabajo, o incluso para ser usado dentro de centros comerciales. Todo ello con un consumo ridículo (recargar las baterías eléctricas en cualquier enchufe), sin necesidad de un gran mantenimiento ni de permiso de conducir o seguro. Dicho así, parecía la solución perfecta: cubría la necesidad de desplazamiento en trayectos cortos (la mayoría de los que se hacen habitualmente) a un coste incomparable. Nadie pensó que pudiera fracasar.




Pero lo hizo. Y de manera tan estrepitosa que arrastró a la compañía entera e incluso arruinó a Sir Clive, quien se vio obligado a vender a su rival informático AMSTRAD todos los derechos sobre el SPECTRUM, apenas un año después (en 1986). Tan sólo se produjeron unas 12.000 unidades del C5.

Muchas explicaciones se han dado a posteriori sobre aquel sonado fracaso. La más repetida entre los británicos consistió en echarle la culpa al mal tiempo (cómo no) de las islas, no muy aconsejable para circular en vehículos abiertos. Y la verdad es que Sinclair ya había tenido en cuenta esto, aplicando una solución “teclado-de-goma” para solventarlo (ver imagen del C5 con impermeable y capota de agua: sencillamente ridículo). Otro inconveniente era el de la escasa potencia del motor y reducida autonomía de la batería, que obligaba a dar pedales más habitualmente de lo deseable.


Sin embargo, el error fundamental de Sinclair residió precisamente en un exceso de confianza sobre la fortaleza que le había llevado antes a triunfar: la capacidad de satisfacer las necesidades de los consumidores de manera mucho más eficiente. Es decir, un pensamiento demasiado racional que siguió a pie juntillas el esquema de éxito del SPECTRUM. Y es que no todo lo que antes ha funcionado, tiene que hacerlo de nuevo necesariamente.

Ahora pido al lector un ejercicio de imaginación: concéntrese, deje la mente en blanco, libérese de todo prejuicio, contemple una de las imágenes del artefacto y visualícese sentado ahí, a escasos centímetros del suelo, a la misma altura que el tubo de escape del coche de delante y absolutamente desprotegido por delante y por arriba mientras le adelantan las bicicletas (el C5 alcanzaba son suerte los 20 Kms/h de velocidad punta). Imagínese llegando al trabajo en el artilugio de Sinclair y aparcando al lado de un flamante utilitario (porque hasta el más modesto de los coches parece eso al lado del C5). No me negará que se siente ridículo.

Evidentemente el C5 era un vehículo barato y probablemente útil para desplazamientos cortos, pero no era probable que mucha gente lo comprara. Mientras que el SPECTRUM fue el primer producto que satisfizo una necesidad (la de tener un ordenador en casa), en muy poco tiempo acabó desplazado por productos tecnológicamente más avanzados, que solventaban sus inconvenientes fundamentales. Su éxito consistió en ser el primero en penetrar un mercado virgen. Después, fue desplazado por productos superiores.
El C5 no entró en un mercado virgen. Si lo hubiera hecho, debería haber entrado como un producto superior, con posibilidades de desplazar a otros inferiores. En cambio, era un producto netamente inferior y que en ningún momento había tenido en cuenta ciertas necesidades que ya existían en el mercado de la automoción: comodidad, velocidad, y demostración de status social, por ejemplo.

Así es el mundo de los negocios: lo que parece simple ahora entre nosotros no se lo pareció a una mente tan brillante como la Sir Clive Sinclair (quien ha sido, por cierto, presidente durante muchos años de MENSA, el club por excelencia de personas superdotadas), perdiendo toda su fortuna en la apuesta. ¿Le cegó el éxito anterior?

Muchas lecciones a aprender de este caso. Entre ellas, que el fracaso es consustancial al riesgo empresarial y, aunque los casos de éxito tienen mucha más repercusión, los estudios indican que el fracaso es más abundante. Lo importante es saber medir el riesgo y no jugárselo todo en una baza.

28 noviembre 2006

¡Paren la Videoguerra: es una masacre!


AUTOR: Doctor Mercado

Aquel combate de boxeo se había anunciado como “la pelea del siglo”. En un rincón, un americano fibroso de aspecto amenazante. En el otro, la última esperanza española del momento: Policarpio Díaz, un vallecano macarrilla y fanfarrón que estaba llamado a ser el último crack del ring. Sin embargo, el combate del siglo quedó en poco más que un sonado repaso del campeón americano a nuestro púgil. La paliza fue tan contundente que hasta a los espectadores pudieron sentir los puños del americano clavados en sus propias costillas.

Como el Poli Díaz en aquella infausta velada, mucho tendrá que afinar el Partido Popular su artillería propagandística si es que aún le quedan ganas de aguantar algún asalto más de este el repaso que le está dando el PSOE a cuenta de la ya conocida como guerra de los vídeos. Por ahora, está siendo una masacre.

Sin ánimo de autopromocionar los análisis de este blog, ya comentábamos en un post anterior, cómo el PSOE había clavado un directo bastante efectivo en la mandíbula de cristal del PP a raíz del lanzamiento de IPSOE, la TV por internet del aparato propagandista de los socialistas. Que no se engañe nadie, aquí la idea no es que la gente se siente en su sillón, pertrechada con un bol de palomitas, durante las tardes de los domingos a ver este engendro catódico-internetero con el fin de que acaben todos convertidos a la doctrina zapateril (si es que existe). No. La idea es hacer ruido mediante el eco que, a buen seguro, se van a hacer los medios tradicionales de cualquier artimaña videográfica que quede colgada en el site.

Anteriormente, la fundación FAES (presidida por José María Aznar) intentó adelantarse con un vídeo, producido por Miguel Ángel Rodríguez, sobre las mentiras socialistas del 11-M. De tan chapucero como era el producto hasta producía urticaria, además de un merecido efecto boomerang que dejó medio sonado al púgil del bigote.

Después de esa creímos que escarmentaría la derecha y, por lo menos, cambiaría de gimnasio, de entrenador y haría un poco de cuerda, un poco de espejo y unas cuantas pesas antes de atreverse a saltar al ring de nuevo. Pero no. Otro combate y nuevo K.O. Sí, lo han adivinado: me refiero al vídeo del otro día sobre la inseguridad ciudadana, donde se mezclaban imágenes de desórdenes correspondientes a Colombia con otras del propio periodo de gobierno popular. Para llorar.

Señores y señoras, mientras esto siga como está, yo no apostaría mucho por éste púgil del rincón de la derecha. Quizá, al fin y al cabo, lo que haga falta es una nueva esperanza blanca... otro Million Dollar Baby... Lo siento, don Mariano, parece usted un tipo amable, pero con poco punch.

22 noviembre 2006

Racionalización de los horarios de trabajo ¿Hasta cuándo seguiremos llevando la contraria al resto del mundo?

AUTOR: MARKET DOC

Acabo de regresar de un viaje de trabajo de dos semanas por Europa y he de confesar que ha sido tan intenso que me ha impedido escribir este blog durante algún tiempo. Me perdonarán mis lectores: desventajas de no ser un blogger profesional.

Aparte de los asuntos propios de la actividad que desarrollo, he venido meditando sobre un asunto que tiene bastante impacto en nuestras vidas y en la de nuestras familias: el horario de trabajo en España.

Charlando estos días con mis colegas europeos, constaté que el conocimiento que tienen, en general, acerca de nuestro país se ha incrementado sustancialmente de unos años a esta parte. Es probable que los motivos de tan buena noticia residan en la mayor apertura hacia el exterior que nuestro país ha experimentado en los últimos tiempos, en la creciente expansión internacional de las empresas españolas y, en definitiva, que los españoles cada vez viajamos más por razones personales o profesionales.

De esta forma, mis colegas europeos me sorprendieron, no sólo por su conocimiento de las maravillas culturales, turísticas o gastronómicas de nuestra patria, sino también por el dominio de detalles tan concretos como el de la organización de los horarios de trabajo. En este sentido, creo que lo mejor para describir su opinión al respecto puede ser el citar la lista de adjetivos más utilizados (mis disculpas por lo que pueda perderse en la traducción): absurdo, aberrante, insufrible, agotador, destructivo, tercermundista, esclavizante, irracional...

La jornada habitual de un centroeuropeo comienza a las 8:00. Dispone de media hora para almorzar a eso de las 12:00 y rara vez sale más tarde de las 17:00. De hecho, en la mayoría de los países está mal visto que los trabajadores prolonguen sus horarios injustificadamente: se considera señal de ineficacia o de que algo no marcha bien en su vida. Este horario les permite disfrutar de un tiempo aceptable para dedicar a su descanso, a sus aficiones y, fundamentalmente, a sus familias.

Compárese esto ahora con el horario habitual de un trabajador español: la jornada comienza rara vez antes de las 9:00 ó 9:30 (súmese a esto la tendencia a llegar con retraso que tenemos los españoles, y que tiene su explicación lógica en lo que veremos más adelante). ¿Pausas para tomar un café con los compañeros o fumarse un cigarro? Por lo menos una o dos a lo largo de la mañana (alguna de las cuales se prolonga más de media hora). El horario se interrumpe a las 14:00 y casi se podría considerar como el fin de una jornada y el comienzo de otra, pues, rara vez se retoma antes de las 16:00. De esta forma, raro el que puede marcharse a casa antes de las 19:00. Además, en muchas empresas de este país (doy fe de ello), al contrario de lo que pasa en el resto de los países civilizados, está mal visto aquel que recoge antes de las 20:00 ó 20:30. Súmese a esto el tiempo de transporte (con el atasco habitual de las grandes ciudades) y explíquese ahora cómo un padre o una madre de familia es capaz de llegar a casa con tiempo suficiente para poder dedicarlo a jugar con sus hijos pequeños o a ayudarles a hacer los deberes del colegio. Muchos padres que conozco apenas pueden ver a sus hijos los fines de semana. Además, la necesidad de atender otras cuestiones hace que cada vez se retrase más la hora de acostarse, lo que genera cansancio y, como es lógico, retrasos en la incorporación al trabajo al día siguiente. En definitiva, un círculo vicioso que pone patas arriba la vida de todos.

Las implicaciones de esta nefasta organización, como me aseguran varios psicólogos y psiquiatras con los que he podido charlar estos días, son tan variadas como graves: mayor insatisfacción laboral, falta de motivación en el trabajo, desequilibrios emocionales, quiebra familiar, fracaso escolar, discriminación por género (madres trabajadoras que no progresan), falta de atención a las relaciones de pareja, estrés, ansiedad, depresiones y un largo etcétera (al respecto, recomiendo un excelente artículo de Inmaculada Rodríguez-Piñero).

Resulta evidente que todo esto debe de tener algún impacto en la economía: ¿Alguien se ha preguntado por las razones verdaderas de las altas tasas de fracaso escolar en nuestro país, en comparación con el resto de Europa? Quizá que los padres pudieran dedicar un poco de atención a algo tan fundamental como la educación de sus hijos cambiaría muchas cosas ¿Qué decir sobre la integración laboral de la mujer? Aquí resulta más cómodo establecer cupos femeninos en los consejos de administración e implantar absurdas políticas de discriminación positiva que atajar las causas verdaderas que explican por qué las mujeres no progresan en las empresas. Tocando otro palo ¿quieren saber cuántos de mis colegas centroeuropeos estarían dispuestos a asumir nuestros horarios y, por tanto, a trabajar en España? Mejor no quieran saberlo.

Ahora que está tan de moda el asunto de responsabilidad social de las empresas, he consultado las memorias del ejercicio 2005 de tres de las compañías de mayor capitalización del IBEX-35: Telefónica, BBVA y Santander. Los resultados son escalofriantes: aunque todas ponen preciosas fotografías de padres e hijos en sus portadas (incluyo imágenes) e incluyen el concepto de “flexibilidad laboral” ninguna de ellas dedica una sola línea a profundizar en este asunto. Será que no es importante.

La consecución del progreso verdadero supone cambiar los esquemas que impiden avanzar: ¿Hasta cuándo vamos a permitirnos estar a la cola del mundo?

26 octubre 2006

Cómo arruinar una carrera política en diez segundos


AUTOR: Doctor Mercado

Si hay algo que puede arrasar la imagen pública de un político en tiempo record, no es otra cosa que el muy reprobable pecado de soberbia. ¿Recuerdan aquellos tiempos en los que la mayor descalificación que se hacía de José María Aznar (entonces líder de la oposición) era que carecía de “carisma”? Cuánto candor, cuánta inocencia: nadie hubiera imaginado entonces que el mayor desprestigio de su imagen vendría provocado precisamente por su excesivo carisma, displicente y altivo hasta lo insultante.

En los últimos días hemos podido comprobar hasta qué punto la soberbia es el pecado más evidente de nuestros políticos (sí, ya sé, la avaricia también..., pero ese no es tan evidente a priori). Y si no, ahí van dos perlas de muestra:

1) Aznar y el escándalo del escote: Este tipo es realmente desagradable y cada día que pasa lo es más. O no le importa su imagen pública lo más mínimo o se cree tan absolutamente por encima del resto de los mortales que casi parece que se nos encarna en cuerpo humano para descender a la tierra. La semana pasada, una periodista de Cuatro se acercó al ex presidente en un acto público con el fin de interrogarle de esa manera que se ha puesto de moda en la telebasura actual (por influencia del programa CQC), es decir, con mucha mala leche y con el fin de ridiculizar al entrevistado. Las salidas más habituales a estas encerronas suelen consistir en ignorar al periodista-payaso, contestar en el mismo tono de chanza (peligroso si no se es humorista de profesión) o sonreír, fingiendo diversión (la preferida de los intelectualmente menos preparados). Sin embargo, don José María decidió innovar y, ni corto ni perezoso, introdujo el bolígrafo con el que estaba escribiendo en el escote de la periodista. Sin palabras. Para el que quiera recrearse en este hito del desplante grosero, el vídeo está colgado en la red.

2) Pepe Montilla y Xavier Sala: Que el ex ministro Montilla es un peso pluma de la política y un candidato con menos punch que una monjita de la caridad, es un secreto a voces. Este hombre no sólo es intelectualmente un cero a la izquierda sino que se está convirtiendo en toda una prueba de la alarmante mediocridad de nuestra clase política. El otro día, en medio de la campaña electoral catalana, respondía a las preguntas de Xavier Sala i Martí, este economista tan prestigioso y algo bizarro. En un determinado momento, y tras sentirse acorralado por las preguntas capciosas de Sala (la cosa no tiene mucho mérito, no se crean: basta comparar las aptitudes de cada uno), el candidato se levantó hecho un manojo de nervios, acusando de sectarismo al entrevistador (nacionalista confeso y partidario de CiU, todo sea dicho) y pidiendo una trascripción exacta de lo hablado. Al parecer la chispa saltó cuando Sala, tras inquirir por la capacidad de Montilla para dirigir Cataluña sin disponer de título universitario ni experiencia empresarial alguna, cuestionó también su nivel de catalán. Intolerable, claro.

Otros ejemplos más antiguos (pero no menos comentados en su día) fueron los del avión militar que Alfonso Guerra tomó para llegar a los toros a tiempo y la famosa multa de aparcamiento a la diputada Pilar Rahola, y su intento de amedrentar al municipal con un clásico “no sabe usted con quién está hablando”.

En comunicación, donde cada pequeño detalle cuenta, el pecado de soberbia puede salir muy caro.

17 octubre 2006

Vocento, Dalealplay y el Déjà Vu del Doctor Mercado


AUTOR: Doctor Mercado.

¿Alguna vez ha tenido la sensación de que lo que estaba sucediendo en un determinado momento ya lo había vivido antes? Se trata de una curiosa sensación, absolutamente falsa, conocida como déjà vu (del francés, ya visto), que las modernas investigaciones relacionan con ciertos errores neurológicos (al parecer la cosa no es preocupante si únicamente se produce esporádicamente).

Pues bien, les confesaré que yo he llegado a preocuparme últimamente, pues me ocurre con cierta frecuencia, sobre todo cuando leo noticias relacionadas con cierto grupo de comunicación que prepara su inminente salida a bolsa: o sea, Vocento. Por fortuna, soy capaz de racionalizar para no dejarme llevar por la hipocondría, comprendiendo inmediatamente que no se trata de un déjà vu, sino que efectivamente, esto ya lo he vivido.

Allá por los inicios del siglo, era yo un joven consultor (sigo siendo joven, pero seis años menos) que se vio tentado por el glamour del faraónico proyecto de un grupo de comunicación incipiente. Puede imaginarse el lector todos los tópicos posibles de la new economy burbujista y alguno más, y tendrá una idea bastante certera de la magnitud del asunto. Pues bien, la estrategia era muy simple: a un grupo de activos de comunicación consolidados (la mayoría en crecimiento y algunos otros ya maduros y en lento declive), se les sumaban un potpurrí de proyectos de “altísimo potencial” teórico, sin modelo de negocio demostrable y montados en un par de tardes de creatividad internetera con cierto apoyo de algún analista financiero. Es decir, a la masa de activos consolidados, que suponían el 100% del negocio, se le añadía cierta levadura made in new economy con el fin de inflar las expectativas antes de poner el valor a cotizar.

La cosa no deja de ser efectiva por ser más vieja: a pesar de la compleja técnica que ha de aplicarse para realizar la valoración de un negocio, al final las expectativas del mismo son determinantes. Cuando los negocios están maduros, consolidados o en lento declive, poco pueden aportar de expectativa: hace falta vender un poco de magia.

En el caso del grupo Vocento todo resulta bastante transparente: tras la fusión de Correo y Prensa Española (septiembre de 2001), se unen dos editores de diarios aparentemente complementarios (Correo, líder indiscutible de prensa regional; Prensa Española, con el diario nacional referente de la derecha conservadora, el ABC), con la vocación de crear un grupo multimedia moderno y capaz de responder a las nuevos retos que, sin duda, este bravo nuevo mundo iba a imponer en los años venideros. Vocento, el grupo resultante, es fundamentalmente un conjunto de periódicos, es decir, un negocio madurísimo y con difícil recorrido de mejora, aunque Correo ya había iniciado su estrategia de diversificación, aportando una participación sin control de un 25% en Telecinco (reducida posteriormente al 13%) y posiciones en dos productoras de televisión (Boca y Árbol). Por otra parte, disponen de un posicionamiento envidiable en términos de imagen, público e influencia, además de ser una auténtica vaca lechera de cash flow (sobre todo, Correo). Así que con todos estos ingredientes y pocos puntos de referencia, el grupo Vocento continuó con la estrategia de expansión hacia otros negocios de comunicación, ya iniciada por Correo, adquiriendo participaciones en varias productoras de televisión (aunque se deshizo de Árbol), Televisión Digital Terrestre nacional (NET) y local, radio (lanza Punto radio), además de una distribuidora cinematográfica (Tripictures).

Hasta aquí todo puede sonar bastante bien planteado, pero... las apariencias engañan: el único negocio verdaderamente solvente y con volumen relevante es el de los diarios regionales, muy consolidado y maduro; el periódico ABC vive una auténtica travesía en el desierto, después de haber dilapidado en poco tiempo su posicionamiento como referente de la derecha conservadora, ahora asumido por EL MUNDO; Punto radio no deja de ser un problema, pues no tiene la dimensión suficiente para constituir una alternativa para asaltar ni siquiera el tercer lugar; los canales TDT nacionales y locales aún tardarán bastantes años en rendir, si es que son capaces de hacerlo en un entorno de total fragmentación y la participación en Telecinco, aunque generadora de caja, es exclusivamente financiera. Por otra parte, resulta difícil comprender cómo encajan las productoras de televisión y la distribuidora Tripictures (distribuidora independiente española, cuya posición competitiva frente a las majors americanas, resulta ciertamente comprometida) en todo el entramado. Al final, de todas las líneas de negocio, sólo los diarios (y la distribución de prensa) aportaban en 2005 positivamente al EBITDA consolidado del grupo (y los diarios regionales suponen más del 84%).

En definitiva, muchas debilidades e incertidumbres de cara al futuro para el negocio tradicional, a las que sería preciso responder con alternativas solventes de desarrollo que hubieran dado señales claras de potencial. Sin embargo, aquí sólo parece haber “levadura”. Ahora, coincidiendo con una campaña de imagen previa a la salida a bolsa, Vocento anuncia el lanzamiento de Dalealplay, un calco descarado de YouTube. Echándole un vistazo observo algo de publicidad contextual: ¿una excusa para plantear un modelo de negocio o más “levadura”?

Esto yo ya lo he vivido...

Disclaimer del Doctor Mercado: las opiniones aquí vertidas no suponen una recomendación de ningún tipo sobre la inversión en Vocento.

11 octubre 2006

Google y YouTube: ¿comienza la burbuja 2.0?

AUTOR: Doctor Mercado

Érase una vez tres chicos que montaron una página en internet en el garaje de su casa y en 19 meses la vendieron por 1.650 millones de dólares. ¿Cuándo fue? ¿En el año 2000? No. Resulta que fue el lunes 9 de octubre ¡de 2006!, cuando todos pensábamos ya que la burbuja de internet no era más que un mal recuerdo.

¿Alguien puede imaginarse que esto hubiera ocurrido hace un par de años? La sorpresa no sólo hubiera sido mayúscula sino que las carcajadas de los analistas y de la comunidad financiera se habrían escuchado hasta en Corea del Norte. Sin embargo, ahora, aunque la cosa ha tenido una enorme resonancia, ni siquiera ha dado para que Google, el comprador, haya visto caer la cotización de sus acciones (en el gráfico del intradía, incluso suben al conocerse la operación).




Olvidémonos de intentar demostrar numéricamente la racionalidad del deal. Lo siento por los analistas, pero YouTube es una empresa sin modelo de negocio y que ingresa menos que la panadería de la esquina, gastando sin embargo más de 1 millón de dólares al mes en ofrecer el ancho de banda necesario para que se puedan descargar sus vídeos. Sí, podríamos hacer cábalas sobre sus usuarios únicos, sobre el número de páginas vistas y otras zarandajas que suenan muy técnicas pero que no explican de qué forma el éxito de audiencia de YouTube se puede convertir en dólares contantes y sonantes. Es este caso toda valoración reside en la pura expectativa.

Desde luego, si alguien puede hacer dinero de este videoclub amateur online no es otro que Google, con su publicidad contextual y demás artefactos digitales. Sin embargo, creo que las razones de la operación se adentran más en el terreno de la estrategia y de la gestión de oportunidades: el vídeo es el llamado a ser uno de los contenidos fundamentales de internet (y Google estaba haciendo las cosas regular en este campo), así como internet será, sin duda, el medio de comunicación más importante de los próximos años, superando a todos y cada uno de los medios tradicionales. Por tanto, adquirir una posición de dominio en este nuevo mundo emergente no parece mal objetivo, sobre todo si se tienen auténticas posibilidades, un modelo de negocio de larga cola y caja suficiente.

Aunque el precio pagado por Google nos suene escandaloso en España (país más que retrasado en este campo) y difícilmente justificable, no se trata más que de un 1% aproximadamente de la capitalización de Google. ¿Acaso hay alguien que no pagaría un miserable 1% de su patrimonio por una oportunidad bastante probable de ser mucho más rico y poderoso en el futuro?

Por eso no estoy del todo de acuerdo con Gurús Hucky, del estupendo Gurusblog, en que esta operación sea una auténtica barbaridad, incertidumbres legales (que las hay, y bastante importantes) aparte. Por otro lado, aunque el movimiento suene a burbuja 2.0, un grano no hace granero (aunque el grano sea gordo) y nadie debería ver riesgo económico relevante para Google (salvo por la misma incertidumbre legal de antes, claro): es la vieja historia del hombre rico y el hombre de economía modesta que van a jugar al casino, acabando la noche con el mismo resultado para ambos: cada uno pierde 100.000 euros. Mientras el hombre rico se marcha descontento por no haber podido ganar, llega a su casa y se acuesta, quedándose dormido inmediatamente, el hombre de economía modesta decide suicidarse, ante el aterrador panorama que se le presenta.

Por eso, aunque la operación difícilmente se pueda explicar con análisis tradicionales (sobre todo, su precio), ¿acaso hay algo tradicional en internet?

Yo, por el momento, las únicas burbujas que veo son las del champán que descorchan los fundadores de YouTube.

04 octubre 2006

¿Quién se ha llevado mi escaño?


AUTOR: Doctor Mercado

Que la Publicidad tiene como objetivo prioritario el de llamar la atención es algo que no se le escapa a nadie: sin atención, la transmisión del mensaje comercial es un acto fallido y estéril. Pero en el mundo saturado de información en el que vivimos, llamar la atención se convierte en algo realmente difícil: es como estar un inmenso zoco abarrotado donde cada mercader vocea la mercancía que ofrece y sus cualidades

Una de las principales justificaciones de la importancia de la creatividad en la Publicidad es la de llamar la atención con más efectividad. Se trata, por tanto, de una herramienta al servicio de la eficacia del mensaje publicitario.

Lo malo de la creatividad es su afán de protagonismo. Cuántas veces se convierte en la reina del escenario en vez de resignarse a cumplir su papel, mucho más discreto, de maestro de ceremonias. Estos excesos de la creatividad, impiden que cumpla su función de caballo de Troya del mensaje comercial. Cuántos anuncios incomprensibles, pero enormemente premiados, inundan hoy día el prime time televisivo, y cuánta inversión de los anunciantes tirada por la alcantarilla a mayor gloria de las agencias de publicidad.

El otro día, el vídeo de unos supuestos activistas contra la pobreza que entraban en el Congreso y robaban el escaño de ZP, se hizo famoso en unas horas gracias a ese fenómeno que es YouTube, con la complicidad de las televisiones, que tienen en la red de redes un reservorio virtual de noticias para cuando fallan las del mundo exterior. Al final, resulta que todo era una gran boutade de la agencia Tiempo BBDO (los mismos del “Amo a Laura”), y formaba parte de una campaña de marketing viral realizada para la ONU.

Casi todos los medios han calificado el experimento de gran éxito. El Doctor Mercado, sin embargo, discrepa profundamente.

¿Acaso se ha transmitido correctamente el mensaje? Lo que queda en la mente del espectador es el robo del escaño de ZP y la polémica sobre si el video era un montaje y hasta dónde puede llegar la publicidad, pero ¿qué acción trataban de comunicar? ¿en qué fecha? Si usted no repasa el vídeo concienzudamente, dudo mucho que pueda responder a esta pregunta a menos que disponga de memoria fotográfica.

El gran beneficiado: la agencia Tiempo BBDO, que se ha vendido como un gran experto en marketing viral, lo cual le reportará suculentos beneficios en un futuro cercano.
Son los casos en los que las agencias le roban el escaño al cliente...

28 septiembre 2006

¿Dónde estarán las marcas mañana?


AUTOR: MARKET DOC

Cuenta el estupendo blog EMPRENDE FUTURO que cada vez son más las marcas que están apostando por los blogs como herramienta de marketing, ilustrando su afirmación con varios interesantes ejemplos cuya lectura recomiendo vivamente. Y es que, a pesar de lo que siguen pensando algunos, ahora sí que estamos ante una auténtica revolución que, cual plaga de termitas, irá socavando los cimientos del negocio de los medios de comunicación tradicionales, es decir, los que están financiados con publicidad de la de siempre (spots, cuñas de radio, anuncios clasificados...). Según News Corporation, Internet ya es el medio predominante entre el público estadounidense entre los 12 y los 24 años, con una cuota de consumo del 30%, frente al 24% de la televisión.

Quizá es porque soy un partidario radical de la escuela de Trout & Ryes (Posicionamiento), pero me parece evidente que, dada la congestión publicitaria actual y la pérdida de credibilidad de la misma, el mensaje publicitario convencional cada vez lo tiene más difícil para impactar, transmitir y seducir. La tendencia de las marcas, por tanto, será la de diversificar sus medios de ataque a la mente del consumidor, postergando cada vez más los medios tradicionales. La cuestión a debatir no es si esto va a pasar o no (porque ya está pasando), sino a qué ritmo sucederá y cuáles serán los medios más beneficiados y cuáles los más perjudicados. Sobre esto, me remito a una iluminadora entrevista del imprescindible blog de Enrique Dans (de la periodista Mar Jiménez a Enrique Dans), donde se habla de la “economía de la atención”, o qué ocurre ante la hiperinflación de estímulos que sufre el consumidor actual.

Uno se los medios más afectados por la expansión de internet, está siendo el de las revistas. Su focalización y temática de nicho chocan de frente con las posibilidades que la red ofrece para hallar información sobre cualquier aspecto, por muy específico que este sea. La estrategia adoptada por los editores de revistas en los últimos tiempos, ante la caída generalizada de los volúmenes de circulación de ejemplares de cada cabecera, ha consistido en mantener el volumen global mediante el lanzamiento de nuevas cabeceras con públicos objetivo más reducidos. Así por ejemplo, el grupo Hachette, (editor de Diez Minutos o Teleprograma, entre otras), comercializaba 14 cabeceras en el año 1996, con una difusión global de 2,4 millones de ejemplares (según OJD); en el año 2005, su difusión se mantenía en 2,4 millones de ejemplares, pero a través de 22 cabeceras.

En cuanto a la prensa generalista, la cosa tampoco parece que tenga freno: en una entrevista concedida al diario EL MUNDO del martes 26, el máximo ejecutivo de The Washington Post confesaba la muy sensible reducción de la circulación de ejemplares que estaba sufriendo el prestigioso rotativo americano como consecuencia de la alta penetración que internet tenía entre su público objetivo (urbano, de clase media-alta), lo cual les había llevado a acometer ciertos ajustes de plantilla y reducciones de gastos. Y ya se sabe: a menor audiencia, menor eficacia comercial y menores ingresos publicitarios.

Si hablamos del medio estrella, la televisión (2.951 millones de euros de inversión publicitaria y 21,5% de cuota), la fragmentación de la oferta (aparición de Cuatro y la Sexta, y canales de TDT, fundamentalmente) está produciendo rebajas sustanciales del producto publicitario: el espectador, ante la proliferación de la oferta de contenidos por un mayor número de cadenas, consume menos anuncios y desgasta más el botón del mando haciendo zapping. Esto, evidentemente, a los anunciantes no les viene nada bien. Por otra parte, las nuevas generaciones están empezando a consumir otras opciones de ocio alternativas a la televisión (internet, videojuegos, DVD, etc.) y a ver la televisión de una manera bastante diferente (fenómenos de skipping y de atención parcial), con lo que la convivencia de patrones de consumo diferentes entre grupos de distinta edad será una constante en los próximos años.

A largo plazo (la cosa no será tampoco de la noche a la mañana, si hacemos caso a los estudios), los medios tradicionales van a perder una gran efectividad como vehículos comerciales, lo que obligará a las marcas a utilizar otras vías para darse a conocer y posicionarse.

Es bien cierto que España no es un país comparable a Estados Unidos y que estamos a años luz de haber desarrollado una capacidad de innovación que se parezca a la de los yankees, pero me sorprende que las empresas nacionales de medios de comunicación tradicionales estén demostrando un interés tan escaso por las nuevas iniciativas (que son los que están empezando a utilizar los anunciantes como alternativa), en vez de intentando abanderar el cambio.
Las marcas, mañana, estarán ahí. Eso seguro. ¿Quién más quiere estar?

26 septiembre 2006

Los Hijos Bastardos del Doctor Goebbels (a propósito del anuncio de la Selección catalana)


AUTOR: MARKET DOC

La historia oficial asegura que el doctor Joseph Goebbels, ministro de Propaganda del régimen nazi, y su esposa se suicidaron al día siguiente de la muerte de Hitler, tras haber envenenado a sus seis hijos pequeños, al ser incapaces de soportar que tuvieran que vivir en una Alemania sin el Führer. Como ministro de Propaganda, Goebbels marcó una época de la comunicación de las ideas políticas, demostrando la hasta entonces insospechada capacidad de los medios de comunicación de masas para seducir y aleccionar a los pueblos incluso en las doctrinas más nauseabundas. No hay constancia de que Goebbels tuviera más descendencia, aunque son conocidos numerosos escarceos amorosos a través de sus propios diarios. Sin embargo, después de ver ciertas cosas que están ocurriendo actualmente, yo no descartaría que algún hijo bastardo del famoso nazi hubiera sido escamoteado a los libros de Historia, y hubiera terminado por fijar su residencia en la Cataluña de nuestros días.

Si no lo han visto aún, no se lo pierdan, porque no tiene desperdicio. Me refiero al anuncio en defensa de las selecciones deportivas catalanas, en el que un grupo de niños que se disponen a iniciar un partido de fútbol, impiden que otro niño que viste la camiseta de Cataluña pueda jugar con ella puesta. De hecho, el niño que niega al otro su derecho a jugar (observen hasta dónde llega la apelación a lo sentimental) viste una camiseta roja con ribete amarillo en las mangas (la de España, vamos) y es bastante más alto que los demás (estereotipo del abusón al que todos hemos sufrido en alguna ocasión). En solidaridad con el niño de la camiseta catalana, todos los demás niños, que van vestidos de su padre y de su madre, se despojan de sus propias camisetas, dejando el torso al descubierto. Para reforzar este hecho y hacerlo más dramático si cabe (¡Espartaco soy yo! ¡Y yo! ¡Y yo!), la imagen se detiene sobre una niña muy mona y muy femenina, que también queda con el pecho (aún plano, gracias a Dios) al aire, con lo que el asunto se relaciona subliminalmente con la violación de derechos humanos de los de verdad (abusos a menores, pederastia, violación, etc).

Sin entrar en el fondo de la cuestión de si Cataluña y otras comunidades autónomas deben tener o no sus propias selecciones, lo que es preciso denunciar es la manipulación de los sentimientos como arma política. Concebir una campaña tan malvada y tendenciosa como esta resulta difícil a menos que se tenga el corazón muy podrido. Jugar con fuego de esta manera, incitando al odio y azuzando a las masas para odiar al vecino, presentándolo como un abusón que nos niega lo que nos corresponde, con el único fin de obtener réditos políticos a través de la creación de masas fieles de electores-adeptos a una causa radical, es algo que ya desarrolló el doctor Goebbels con éxito manifiesto y resultados de sobra conocidos.

Al final, en el anuncio se nos muestra un teléfono (el 902 012 006) al que llamar para poder expresar nuestro apoyo a la causa. ¿Se podrá llamar también para quejarse? ¿Y para que quede constancia de que, a pesar de su maniobra artera, no nos han engañado?

No sé, no sé. Vamos a probar...

15 septiembre 2006

La Televisión por Internet del PSOE y los nuevos caminos de la Propaganda


AUTOR: MARKET DOC

Me resulta verdaderamente increíble constatar cómo hay cosas que no cambian nunca: la proverbial habilidad histórica de la izquierda para controlar la información y aleccionar a las masas con su visión del mundo acaba de dar su último fruto: iPSOE-TV, el nuevo canal de televisión por internet del Partido Socialista que se estrena hoy a las 12:00.

Varias reflexiones me parecen oportunas, aparte de reconocerles el gran mérito de adelantarse, como siempre en este campo, a todos los demás dinosaurios políticos, especialmente al lento, pesado, inútil, rancio e ineficiente Partido Popular, al que acaban de sacar los colores en el campo de la comunicación una vez más (¿y cuántas van ya?).

Que los políticos de éste país viven en su mundo, alejados de los problemas reales de los ciudadanos e impulsados por sus torticeras ambiciones personales en vez de por una vocación de servicio público, es algo que no se le escapa ya a casi nadie que dedique un rato al día a leer y reflexionar en vez de a encender la caja tonta y aletargarse con El Gran Hermano. Pero parece ser que algunos políticos no están tan en fuera de juego como creíamos y, por lo menos, se enteran de por dónde se mueve el mundo hoy día. Si yo fuera hoy Mariano Rajoy, además de haberme puesto de todos los colores, habría puesto en la calle sin contemplaciones a más de un responsable de comunicación. ¿Es que no leen? ¿No sabían ya de las posibilidades de la TV por IP? ¿A nadie del PP se la había ocurrido fijarse en todas las empresas que la están montando? Probablemente recuerden los lectores la última iniciativa de la derecha en este campo: el tendencioso y chapucero vídeo de las FAES sobre el 11M. El gol ha sido por la escuadra.

La segunda reflexión viene al hilo de cómo se ha de entender la comunicación de esta iniciativa. La Wikipedia define la palabra Propaganda como “una información presentada y difundida masivamente con la intención de apoyar una determinada opinión. Aunque el mensaje contenga información verdadera, es posible que sea incompleta, no contrastada y partidista”. Más claro, el agua.

Como siempre, el valor de la comunicación como formador del pensamiento se lo otorga el receptor, mediante la credibilidad que para este detenta el emisor. Lo verdaderamente potente de estos nuevos medios, aparte de su capacidad audiovisual (una imagen vale más que mil palabras), consiste en la posibilidad de establecer una comunicación bidireccional, contando con la participación del público, al que se anima para que envíe sus colaboraciones. Y es aquí, precisamente, donde reside el truco del ilusionista, donde si miramos con los ojos de quien ya ha perdido la inocencia a fuerza de palos y no nos dejamos llevar por la distracción, podremos contemplar el entramado del trampantojo: no hay tal comunicación bidireccional, no existe tal espontaneidad. Cualquier comunicación de los ciudadanos será previamente controlada, filtrada, expurgada, manipulada y retorcida, hasta dejarla lista para ser consumida por los adeptos.

La misma Wikipedia dice, sobre la Propaganda, que “su uso primario proviene del contexto político, refiriéndose generalmente a los esfuerzos patrocinados por gobiernos o partidos para convencer a las masas”.

Yo lo matizaría con una frase del escritor Amin Maalouf: “A las masas no se las convence; se las enardece”.

Tome nota, señor Rajoy. Por ahí van los tiros.

13 septiembre 2006

Nuevos Paradigmas del Consumo: el polémico efecto “larga cola”


AUTOR: MARKET DOC


The Long Tail (La Larga Cola, en una traducción que no suena muy bien en castellano), es un libro escrito por Chris Anderson, editor de la revista Wired, que se ha convertido ya en un best seller y ha popularizado hasta límites insospechados un nuevo paradigma explicativo del consumo de esta nueva era de la economía digital. Según el esquema de Anderson, la popularización y penetración de los nuevos medios de comunicación, especialmente de internet, ha multiplicado extraordinariamente las posibilidades de elección de los consumidores, de tal forma que se está desplazando progresivamente el patrón de consumo de productos “superventas” (que sería la “cabeza” del modelo de demanda), que cada vez son menos, hacia un enorme conjunto de productos de nicho, que constituirían la “larga cola” a la que alude el título.

A medida que los costes marginales de producción y distribución se reducen, lo cual es especialmente aplicable a las transacciones en la red, es posible ofrecer un creciente número de opciones de consumo. Según la misma teoría, el principal efecto radica en la reducción del número de productos “superventas” a favor de productos de “cola” por el hecho de que el consumidor ya no se conforma con el producto “superventas” si hay otro que satisface mejor su nicho. Por resumir, se vende y se consume un número cada vez mayor de productos, pero en menor cantidad que antes.

Ejemplos de la aparente validez de la teoría los encontramos en los modelos de negocio de empresas como Amazon, Google o MySpace. En el caso de Amazon, el incorporar un libro más a sus referencias le supone un coste marginal cercano al cero absoluto, multiplicando sin embargo el negocio potencial en el margen individual de cada transacción posible. Es decir, cuanto más libros incorpore Amazon a su catálogo on line, más oportunidades de negocio (sin coste adicional relevante). Así, lo que a una empresa como Amazon le interesa claramente es poder multiplicar su oferta hasta el infinito. De la misma forma, suponiendo que el almacenaje de un espacio personal adicional en MySpace tiene un coste cercano a cero, la empresa está interesada en multiplicarlos hasta el infinito pues cada uno supone audiencia e impactos publicitarios potenciales. Concluyendo, si tal cosa fuera posible, estas empresas habrían encontrado un modelo de negocio difícilmente mejorable, cuyo crecimiento prácticamente no tiene topes.

Aunque existen ya numerosos estudios que han visto el efecto “larga cola” en todo tipo de negocios, no conviene dejarse deslumbrar tan fácilmente, pues no parece tan clara su aplicabilidad en todo caso. Varios aspectos parecen incidir en esto:

- Si bien, hasta un determinado nivel, y en ciertos mercados de oferta reducida, la ampliación de las posibilidades para el consumidor tendría un efecto “larga cola”, la fragmentación excesiva podría conducir a la confusión del consumidor. Ya dijo Umberto Eco que “el exceso de información produce desinformación”.

- Además, el tiempo de cada consumidor es un recurso limitado. Es decir, un consumidor dispondrá de tiempo y motivación limitadas para examinar ofertas, por lo que sólo se podrá concentrar en un número determinado de ellas. Extrapolando para la generalidad de consumidores, surge la pregunta siguiente: ¿Existen nichos ilimitados capaces de ser satisfechos? Algunos estudios recientes señalan que aunque se incrementa sustancialmente el número de productos demandados en la cola, también se incrementa el número de productos no demandados en absoluto, con lo que no habría ganancia potencial por el hecho de incrementar la oferta.

- El coste marginal de ofertar productos adicionales debe tender a cero, y esto no siempre es así, sobre todo para los productores.

Así que cuidado con emocionarse excesivamente con esta novedosa teoría, a la que no hay que negar que tiene una originalidad y un encanto indudables, propios de la capacidad de síntesis de las mentes americanas de las que tanto tenemos que aprender.

No sé por qué, pero seguro que este tema traerá “cola”.

El Retorno del Doctor Mercado

Estimados lectores,

es un placer para el Doctor Mercado inaugurar la segunda temporada de este blog tan ecléctico e inclasificable. Quiero agradecer, a todos los que me habéis enviado mensajes de impaciencia (por lo que pensabais que eran ya unas vacaciones demasiado largas), vuestro interés y ánimo. He de deciros que al descanso veraniego se ha sumado algún feliz acontecimiento familiar de los que no dejan dormir por la noche y hay que cambiar el pañal, que me ha mantenido un poco más de tiempo apartado de la red, pero que de ninguna manera he desertado. ¿Cómo podría? El mundo me parece cada día más complejo y apasionante, lleno de acontecimientos sobre los que investigar y opinar, aunque el tiempo sea cada vez más escaso.
Este verano ha estado plagado de cuestiones, de las que nos gusta tratar aquí, y que bien hubieran merecido un post (los incendios de Galicia, el caso de Natascha Kampusch, la televisión del PSOE, la reforma de RTVE, el escándalo de los cayucos, el desenvolvimiento de la negociación con ETA, el bizarro despido del bizarrísimo Tom Cruise, el Congreso Mundial de Matemáticas, la próxima salida a Bolsa de Vocento, los avances en nanotecnología y biotecnología, el regreso de los neorepublicanos españoles, innovadores y sorprendentes nuevos negocios, la Televisión Digital Terrestre y otras tantas y tan variadas cuestiones).
En fin. Hagamos el saque de centro y que empiece a rodar el balón.
Una temporada más, bienvenidos.

19 julio 2006

El Hombre que quiso matar a Pedro J. Ramírez

Autor: MARKET DOC.

En estos momentos en los que el Gobierno está a punto de iniciar un proceso oficial de negociación con la banda terrorista ETA, resulta especialmente revelador el documento que el pasado 17 de julio emitió Telemadrid, y que incluía una entrevista entre Pedro J. Ramírez, director del diario El Mundo y Soares Gamboa, el etarra arrepentido que una vez intentó asesinarle.

Resistiendo la tentación de la benevolencia ante quien se ha atrevido a tanto como abandonar una organización que no perdona a sus desertores, Pedro J. demostró una vez más su raza de periodista puro, decidido a buscar la información hasta debajo de las piedras. Por eso, el director de El Mundo, aprovechó la oportunidad para poner en evidencia la absoluta sinrazón de la barbarie terrorista, interrogando a Gamboa por los motivos que tenía para asesinarle.

Como ocurre siempre, no existen razones capaces de justificar el quitarle dolosamente a un ser humano su bien más preciado, la vida, y que resistan una mínima argumentación. Sin restarle mérito a su decisión de abandonar ETA, es preciso aclarar que Soares Gamboa es un tipo bastante simple, con una personalidad donde destaca un narcisismo infantil tan poco complejo que resulta casi cómico, por lo fanfarrón. De hecho, en un intento de destacar su propia importancia dentro de la banda, él mismo es quien propone el asesinato del periodista asegurando que “a ese le conozco yo. Fuimos juntos al colegio”. Una vez arrepentido, la carta que remite al director de El Mundo para explicarle el intento de asesinato, revela igualmente su necesidad de protagonismo (“Pedro J. ¿Estás sentado? ¿No? Pues siéntate”). Por tratarse de un proceso inconsciente, nunca sabremos cuánto hay de intento de recuperar la importancia perdida en la decisión del ex-etarra de abandonar la banda. Da igual. Lo que nos importa es que la abandonó.

Pedro J. le pregunta a Soares Gamboa una y otra vez por los motivos que tenía para buscar su muerte. Éste, se refiere constantemente a frases hechas, propias de esa dialéctica propagandística abertzale que ya todos conocemos tan bien y que no significan nada en absoluto. “Era la lógica imperante” o “eras considerado un enemigo del pueblo vasco” son los únicos motivos esgrimidos por el ex-etarra, que entraba en la entrevista como protagonista (a gustarse) y acabó avergonzado (¿por qué si no sus intentos de mantener la coherencia interna?). “¿Por qué sabes tú que yo era un enemigo del pueblo vasco?”, pregunta un magistral Pedro J. Ya saben la respuesta: era la lógica imperante.

Como en una secta, una vez lavado el cerebro de los adeptos, que asumen como propio cualquier absurdo listado de principios, valores y objetivos, la argumentación deja de ser necesaria. De eso ya se encargan los propios mecanismos naturales de defensa de la coherencia interna del sujeto. En el caso más famoso de adoctrinamiento sectario colectivo, durante la Alemania nazi, los judíos son declarados seres infrahumanos, despojados de su dignidad (y de todos sus bienes materiales, por cierto), lo cual es asumido por la mayoría de la población, y por tanto resulta lícito y normal su exterminio. Era la lógica imperante.

No voy a criticar en este blog el proceso de negociación con ETA (pues doctores tiene ya la Iglesia), sólo espero que el Gobierno sepa muy bien con qué fanáticos está tratando y hasta qué punto es posible razonar con personas que han asumido unos principios tan irracionales y cuyas personalidades no son proclives a cuestionar la coherencia de los mismos.

Como dijo César: Alea jacta est (la suerte está echada).

PD: Queridísimos lectores. El doctor Mercado también se toma unas vacaciones hasta septiembre. Ha sido un placer escribir este blog durante estos tres meses. Lo que empezó como un experimento, ha superado todas mis expectativas: casi 4.000 visitantes únicos en tres meses y unos cuantos lectores fieles me parecen un auténtico éxito. Muchas gracias y espero veros a todos de nuevo en breve. Feliz verano.

14 julio 2006

Youtube y la Comunicación Comercial en los Nuevos Medios


AUTOR: MARKET DOC.


Me contaba recientemente un colega una anécdota curiosa, impensable hace muy poco tiempo, y que resulta muy reveladora sobre la velocidad a la que están cambiando las cosas: su jefe, el director de marketing de una importante compañía de productos de gran consumo, había despedido con cajas destempladas a los creativos de una agencia de publicidad, que acababan de presentarle la estrategia de comunicación para el lanzamiento de un nuevo y prometedor producto. La cosa había ocurrido, más o menos así: tras una exposición entusiasta pero algo pretenciosa por parte de los publicitarios, se encendieron las luces de la sala, mientras un silencio interminable se adueñaba del ambiente. El director de marketing, sentado al fondo, se fumaba un puro en flagrante violación de la ley Zapatero. Tras unos segundos que parecieron siglos, uno de los joviales creativos se atrevió a preguntar:

- Bueno ¿qué os ha parecido? Podéis decir lo que queráis: vosotros pagáis esto.
El jefe de mi colega prolongó el suspense un poco más con un par de punibles caladas a su Montecristo.

- Efectivamente...- dijo-..., gracias por recordármelo. Así me será más fácil decir lo que tengo que decir sin muchos remordimientos.

Lo que vino a continuación fue, según mi amigo, un “auténtico revolcón” para los publicitarios. El motivo: ni una sola palabra dedicada a explicar la estrategia a seguir a través de nuevos medios.

- Lo que apenas hace unos meses era una propuesta brillante – comentaba mi amigo -, ahora no pasa el corte.

Hasta hace muy poco, internet había sido considerado como un medio marginal, poco conocido y cuyo rendimiento en términos de comunicación comercial resultaba difícilmente evaluable. Pero últimamente, hasta los más escépticos han podido comprobar cómo es posible utilizarlo para poner de moda casi cualquier cosa con un coste ridículo (el éxito de el Koala o la campaña de “Amo a Laura” de la MTV, son los ejemplos más conocidos).

- Los creativos se defendieron - contaba mi colega -, asegurando que ese tipo de campañas eran como comprar un boleto de lotería. Pero ¿cuándo la comunicación ha sido una ciencia exacta? Siempre han hecho falta el talento, la astucia y la suerte. El dinero no es la única variable de este juego ni, en muchas ocasiones, la más importante.

A la semana siguiente, la misma agencia presentó un nuevo plan donde se cargaban las tintas en una campaña de vídeos teaser distribuidos a través del portal Youtube.

- La comunicación que está funcionando en estos nuevos medios, como Youtube, se parece mucho más a la publicity que a la publicidad tradicional. El objetivo deja de ser el de comunicar directamente una proposición de compra tal como lo hace un spot de televisión tradicional, sino que se trata de despertar el interés, de lanzar el anzuelo para atraer la atención de prensa y público. Luego esto se aprovecha, desvelando qué producto o marca está detrás del misterio (campaña teaser estilo “Amo a Laura”) o aprovechando la popularidad conquistada como gancho comercial (el Koala y el Mundial en La Sexta).

Así que estamos de enhorabuena. Los directores de marketing y las agencias de publicidad disponen ahora de una nueva y potente herramienta de comunicación que ha revitalizado las antiguas y ya poco efectivas (hasta ahora) campañas teaser y otros tipos de publicidad basados en la popularidad de algún personaje (popularidad que ellos pueden crear de cero a bajo coste). Las televisiones también pueden estar satisfechas, porque como los afluentes de un gran río, todo acaba desembocando en ellas.

Los nuevos medios resultan extraordinariamente flexibles y baratos, siendo capaces de generar auténticas modas en tiempo récord. Si se quiere ser riguroso y no dejar pasar oportunidades de comunicar eficientemente, ya no es posible despreciarlos. Se requiere estar permanentemente actualizado, eso sí.

Y talento, claro, mucho talento. Como siempre.

10 julio 2006

De Fútbol, Princesas y Merluzas


AUTOR: MARKET DOC.

Queridos lectores de este blog,

como no todo van a ser artículos sesudos, ahí van algunas anécdotas ligeras de los últimos días, que al doctor Mercado le han parecido interesantes desde el punto de vista de la comunicación:

1.- El amargo adiós de Zidane: ha sido un auténtico monstruo dentro del campo, un paradigma de la elegancia y el ejemplo más perfecto de que se puede bailar sobre un balón de fútbol. Lo ha ganado todo, incluida la devoción del público y de la prensa. Su último partido como profesional iba a ser la final de un Mundial, que Francia merecía haber conquistado si nos atenemos a la calidad del juego mostrado. Así se forjan los mitos y se escriben las leyendas, mezclando la adecuada cantidad de talento, de gloria y de suerte, y dejando que el tiempo se encargue de hacer fermentar el producto. Cuando todos los astros parecían estar conjurados a favor, el gran Zidane perdió los nervios. Una pena. Cuando dentro de unos años catemos el aroma de este mito, veremos que no es tan grande como podía haber sido. En comunicación las primeras impresiones son fundamentales, pero la última carta ha de ser ganadora. Era su match point, y lo perdió absurdamente. Adiós Zizou. Te recordaremos con cariño (aunque con un poquito menos de reverencia).

2.- El Encuentro Mundial de las Familias y el sopor de la Princesa: la princesa Letizia sigue siendo una becaria en asuntos públicos, lo que demuestra la dificultad que tiene su empleo. El sábado, en la retransmisión que RTVE realizó del Encuentro de las Familias, pudimos ver unos cuantos planos de los miembros de la familia Real y otros egregios asistentes, mientras se producían los discursos de los participantes ante el Papa. Mientras el Príncipe de Asturias y la infanta Elena ponían cara de póquer, doña Letizia, mucho menos experimentada en estas lides, miraba a un lado y a otro, se pasaba la mano por el pelo, entrecerraba los ojos y desplegaba otro sinfín de gestos de tedio mal disimulado. Hay que reconocer que muchos de estos discursos fueron realmente insufribles (recuerdo especialmente el de un obispo, pronunciado con un tono tan cadencioso y monótono que habría que proponerlo para grabar un disco chill out). Moralejas varias: a la Iglesia le convendría mejorar las formas de su comunicación, si no quiere perder fieles por aburrimiento (¿qué tal un curso de técnicas de presentación para religiosos?); doña Letizia aún tiene mucho que aprender, porque en el terreno que pisa los detalles son fundamentales y a ella no le deben de quedar muchos puntos en su carné de princesa.

3.- La presentadora borracha de la Sexta: otra que ha perdido todos los puntos de un tirón, aunque hay que reconocer que tiene muchísima gracia (ahí va el link). Si no lo han visto aún, imagínese un programa de estos que se emiten de madrugada en cualquier canal local donde una presentadora incita a los incautos noctámbulos a participar en un juego que consiste en adivinar cualquier chorrada evidente para todo aquel que no sea analfabeto. En la parte inferior de la pantalla, un número de teléfono. Lo de siempre, vamos. Aunque en esta ocasión, la presentadora tiene muchos problemas para articular un discurso coherente o fijar la mirada en un punto porque está cocidísima. Hace tiempo que me imaginaba que para presentar un engendro de estos de tele local de madrugada, había que realizar una preparación mental similar a la de los alpinistas que intentan escalar algún ochomil, pero bueno, el alcohol o las drogas siempre son una alternativa rápida. Al parecer, la dirección de la Sexta ha exigido a la productora responsable que despida fulminantemente a esta chica, cosa que ha sucedido ya. Parece mentira que con lo que saben de televisión Emilio Aragón y sus socios, no se hayan dado cuenta de que acaba de nacer una estrella. Tiempo al tiempo.

06 julio 2006

El Coro de la Cárcel: otro vergonzante Reality Show.

AUTOR: MARKET DOC.

Enciendo la tele para ver los últimos minutos de la semifinal del Mundial. Ha ganado Francia. Hago un poco de zapping. No busco nada en especial, como mucho estaré cinco minutos y me iré a leer un rato antes de acostarme. Empiezo en la primera de TVE y me encuentro un programa que parece nuevo. Hay un casting (uno más). Van pasando unos tipos un poco raros y empiezan a cantar a capella. La cosa da grima. Hay algo que no me cuadra, pero no sé qué es. De repente me doy cuenta: los concursantes son presidiarios. El programa se llama: El Coro de la Cárcel, y parece que la cosa va de montar un coro con los presos con más aptitud para el canto. Los reclusos van pasando de uno en uno a la sala donde dos mujeres realizan las audiciones. Antes que nada, cada uno debe dar noticia del delito que ha cometido. Luego puede interpretar un tema libre (con resultados bochornosos en la mayoría de los casos). Uno de los candidatos, tras cantar su delito, su condena y un tema irreconocible, asegura que su problema es que tiene “dos campanillas” en lugar de una, y que esa es la razón por la que su voz no puede ser competitiva. Luego solicita una mediación de los seleccionadores para conseguir medicinas...

No puedo evitar enternecerme. Todos los reclusos tienen esa mirada cansada y temerosa de los perros vagabundos, de quien ya ha recibido suficiente castigo sin haber perdido toda la ilusión, de quien aún espera de la vida un poco de azúcar a pesar de que queden todavía unos cuantos años de “talego”. Su humanidad es tan inmensa que casi me sonrojo.

Pero también me enfado. ¿Es qué ya no queda un gramo de vergüenza y de pudor en esta sociedad? ¿Es que ya no queda nadie más de quien hacer escarnio que han tenido que recurrir a los pobres presos? ¿En qué momento y lugar hemos perdido el norte de la decencia más elemental?

Me acuerdo ahora del primer Gran Hermano, que nos intentaron vender como un “experimento sociológico”. Eso aseguraba su presentadora, la antes siempre creíble Mercedes Milá, supongo que cruzando los dedos fuera del tiro de cámara y concentrándose mucho en los ceros de su próximo cheque. Quién no haría lo mismo, en su lugar. Al final el experimento sociológico consistía en un soporífero pulular de vagos y pedorros vestidos de pordioseros cuyo único objetivo era el de demostrarnos que hay gente que durante toda su existencia lo único que hace es comer, beber, defecar y fornicar. Punto final.

Después de presentarnos durante años a todos los freaks de España y alguno más importado, la televisión (en éste caso la pública, pagada con nuestros impuestos; ¡ciérrenla ya, hagan el favor!) ha decidido demostrarnos de nuevo que la creatividad no parece tener límites cuando de mostrarnos miserias se trata. Los presos de este programa, que expían sus delitos en el penal de El Dueso, se sienten felices por tener la oportunidad que les están brindando los amigos de TVE, de poder salir un día de los muros de la cárcel, a hacer lo que sea. Si hay que cantar, se canta. Que por cosas mucho peores han pasado. ¿O es que se creen los artífices del engendro este que si las cobayas que utilizan ahora tuvieran libertad y trabajo se iban a presentar voluntarios para hacer el ridículo delante de toda España?

Lo peor es la manga ancha de los responsables de prisiones que han autorizado esto. ¿No hay otra manera de presentarnos la realidad de las cárceles que este escarnio público? Si de verdad hubiera buenas intenciones, por lo menos hubieran hecho el casting en la intimidad, evitando imágenes grotescas. Hace no mucho, la propia TVE emitió un sensacional reportaje de una cárcel colombiana, donde se mostraba la realidad de una autoridad ausente, que se limitaba a separar a los presos de las FARC de los narcos y los paramilitares. Lo pusieron de madrugada, claro. Ya se sabe que el prime time es territorio reservado para la basura más abyecta.

Que sepan los presos de este programa, que no han hecho ningún ridículo. Puede que ninguno sea Plácido Domingo ni Camarón, pero nos consta que, en este caso, son absolutamente inocentes. El ridículo es de otros, de los “aprendices de brujo” de siempre, capaces de sorprendernos con un nuevo truco, sacando más y más basura de sus chisteras catódicas.

No tragamos.

03 julio 2006

El Escándalo de la Televisión en España


AUTOR: MARKET DOC


Franco Bonvicini, alias, Bonvi (1941-1995) fue un dibujante cómico italiano famoso por las hilarantes tiras de Sturmtruppen, donde se satirizaba la guerra a través de las vivencias de un pelotón de soldados nazis bastante chapuceros. Uno de los chistes recurrentes de esta obra consistía en la alusión que hacían los personajes a la teórica existencia de un “arma secreta del doctor Goebbles” que debía acabar con sus sufrimientos de trinchera y conducirlos a una fácil y cómoda victoria. Al final se desvelaba que la famosa arma no era otra cosa que un aparato de televisión, y en vez de devastar las posiciones enemigas, fulminaba la capacidad de combate de las propias tropas nazis, convirtiendo a los soldados en descerebrados sin voluntad, por haber cometido el error de encenderla para ver cómo funcionaba.

La política audiovisual del Gobierno español en los últimos años (última legislatura del PP y primera del nuevo PSOE de Zapatero) parece directamente sacada de un cómic de Bonvi. El señor Aznar, flamante consejero del gigantesco conglomerado News Corporation, al que según la prensa venía asesorando desde 2004 (nada más abandonar el gobierno; que feo), no sólo no hizo nada para acabar con la sangría de la televisión pública sino que contribuyó con sus tejemanejes a poner en pie aquel Gólem absurdo llamado Telefónica Media, pieza clave de la estrategia burbujista de su amigo de la infancia, Juan Villalonga (y que terminó, como todo el mundo sabe como el rosario de la aurora), y acabó por rematar la faena poniendo en manos de Jesús de Polanco el monopolio de la televisión de pago en España, permitiéndole además la creación y mantenimiento, con gran escándalo, de la red de televisiones locales conocida como Localia, que pretendía convertirse de facto y por la puerta de atrás en una cadena de cobertura nacional, sin concesión para ello.
No hizo falta. Contra todo pronóstico, doscientos muertos después, y violentando la jornada de reflexión en aquellos cuatro días que asombraron al mundo, llegó José Luís “Bambi” Zapatero a cumplir las profecías de don Jesús que, según las malas lenguas, había afirmado que “no hay quien me pueda negar a mí una televisión en abierto”. Dicho y hecho (¿manda alguna cosa más, don Jesús?), sin decir ni abracadabra, sino con una mera petición para emitir, el nuevo gobierno del talante concede a Prisa la autorización para convertir el Canal Plus (licencia de televisión de pago) en la Cuatro (frecuencia analógica en abierto y un negocio publicitario potencial de mil millones de euros. Total nada).

Los operadores digitales Veo (El Mundo) y Net (Recoletos), no daban crédito, después de llevar unos cuantos años tirando su dinero por la alcantarilla, haciendo una televisión que no ve ni el tato. Es como estar en una cola durante horas y que llegue el amigo del taquillero y se ponga el primero por el morro. Para redondear la cosa, no sólo se cuela uno, sino que van dos en el lote (afortunado el que tiene más de un amigo) y conceden otra licencia, esta sí de nuevo cuño, a la Sexta, cuando no hay espacio radioeléctrico analógico suficiente para que llegue a toda la población. Ya llegará, cuando arranque la TDT.

Aznar no hizo nada para solucionar el desparrame de Televisión Española (¡seiscientos millones de euros de pérdidas anuales!, hagan el cálculo para saber cuánto nos toca poner a cada uno), y nos vendió como éxito de gestión que había reducido la deuda del Ente (claro, a base de vender su participación en Vía Digital). Qué cara. Ahora llega Zapatero y nos intenta vender que van a poner orden de una vez con un supuesto plan de viabilidad y la reducción de la publicidad en TVE. Pero tampoco nos engaña: esta vez es para que las televisiones privadas protesten un poquito menos (ellos sabrán lo que hacen, que ya son mayorcitos) y para liberar un trocito de tarta para sus amigos, la Cuatro y la Sexta. Resultado: menos ingresos para TVE (se admiten apuestas para ver cuánto pierde este año).

El escándalo del Mundial ya lo hemos comentado en un post anterior, muy polémico por cierto (me encanta, porque significa que no hemos dejado indiferentes a los lectores, tengamos o no razón, que ni siquiera el doctor Mercado puede asegurar la infalibilidad). ¿Qué pretenden nuestros políticos? ¿Es la televisión tan importante para ellos como para convertirla en objetivo prioritario de sus chanchullos?

Por el momento, lo único que podemos asegurar es que el PSOE aparenta ser mucho más hábil que el PP. Pero mucho, mucho más.

Cuidado, señor Murdoch, que no sé yo si ha elegido los mejores asesores...

Estadisticas y contadores web gratis
Oposiciones Masters