MARKET DOC

EL BLOG DEL DOCTOR MERCADO: Reflexiones atrevidas e iconoclastas sobre Marketing, Comunicación e Innovación empresarial. Un nuevo punto de vista transgresor y heterodoxo sobre cómo el consumo mueve el mundo.

21 diciembre 2006

Proletarios del mundo, Feliz Navidad.


AUTOR: Doctor Mercado.

Todos estamos ya bastante acostumbrados a ese lenguaje tan kistch que utilizan los sindicatos en sus comunicados, que en pleno siglo XXI siguen usando términos más propios de la lucha de clases de la revolución industrial que de estos años de la era digital. Las jergas profesionales, ya sean de sindicalistas o de consultores de estrategia, siempre tienen algo de sospechoso. Mi opinión es que se usan como armas para ejercer cierto poder que Levitt denomina “asimetría de la comunicación”.

Este caso es terriblemente reciente: de hoy. Y también absolutamente genial. Ha ocurrido en una televisión privada de ámbito nacional que tiene su sede en San Sebastián de los Reyes. En esta compañía, los sindicatos llevan varios meses reclamando a la empresa la reanudación de las negociaciones para renovar el Convenio Colectivo, que fueron suspendidas unilateralmente por la compañía después de cierto tiempo de conversaciones infructuosas. Esto provocó que todos los días, haga frío o calor, haya dos liberados sindicales delante de la puerta principal con pancartas de protesta.

Pero claro, llegan “estas fechas tan señaladas” y ¿a quién no le apetece estar tranquilamente en familia en vez de tener que pasar frío sosteniendo una pancarta delante de una puerta? Pero claro, plantearlo así parece poco “revolucionario”: se entiende que un sindicalista de verdad es un tipo comprometido y capaz de los mayores sacrificios para conseguir mejoras para los oprimidos proletarios.

Atención al comunicado de la sección sindical de CC.OO. de esta televisión, en el que se decretan estas “vacaciones” pancartistas. No tiene desperdicio. Dice así:

“...en estas fechas, en las que la empresa propone festejos conjuntos a sus trabajadores, debería llevar a una cierta reflexión a quien asume la responsabilidad de la gestión. Nosotros queremos reforzar esta idea con un gesto simbólico esperando que sea valorado y obtenga una correspondencia por parte la dirección. Con esa intención, nos abstendremos de concurrir a la puerta principal con nuestros carteles, como venimos haciendo de forma ininterrumpida desde hace más de siete meses entre las 8 y las 11 de la mañana, hasta el día 10 de enero del año que viene”.

No sólo se cogen vacaciones, sino que además piden “correspondencia por parte de la dirección”. No me digan que no es genial.

Proletarios del mundo, Feliz Navidad.

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20 diciembre 2006

Me cuentan sobre Air Madrid...

AUTOR: Doctor Mercado.
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Me comentan fuentes de toda solvencia que pertenecen al sector de la aviación comercial que lo de Air Madrid era un desastre anunciado. Me aseguran que la compañía estaba gestionada de forma nefasta, deficientemente estructurada, y que es fácil comprobar cómo había responsables clave dentro de la compañía cuya experiencia no se correspondía con los requisitos mínimos necesarios para cumplir adecuadamente con sus cometidos. Esta opinión cualificada (que no por ello deja de ser una opinión que, aunque merece toda mi credibilidad, ni suscribo ni rebato), tiraría por tierra esa hipótesis que anda ya circulando sobre algún tipo de conspiración persecutoria contra la compañía aérea, cargando las culpas sobre los errores organizativos cometidos por unos “outsiders” que se aventuraron en unos negocios para los que no estaban excesivamente capacitados.
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En cualquier caso, aunque la veracidad de esta explicación elimina la mala fe que algunos achacan a la Administración (y que me hacía recordar asuntos tan oscuros como los de Rumasa o Banesto), me parece evidente la negligencia cometida por las autoridades encargadas de la supervisión de las actividades de las compañías aéreas (Dirección General de Aviación Civil y Ministerio de Fomento), que han permitido llegar a una situación en la que, una vez más, nos encontramos con miles de afectados, entre usuarios y trabajadores. Ahora me pregunto ¿de qué sirven tantos organismos de control, tantos requisitos y garantías como las que se exigen y, en definitiva, tanta burocracia mantenida con nuestros impuestos, si al final, todo acaba como el rosario de la aurora? ¿No es eso, precisamente, lo que se pretende evitar?
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Mientras tanto, nuestros queridos políticos (secundados por sus medios de comunicación afines) siguen intentando utilizar la crisis como arma arrojadiza. Ahí quedan, por ejemplo, las imágenes de la otra noche del más que tendencioso informativo de CUATRO (por muy aséptico que uno sea, esto huele a rayos), donde parecía que no había otra persona implicada en el asunto más que Esperanza Aguirre, por haber amadrinado un avión de la compañía (por cierto, me pregunto en qué estaría pensando Espe cuando accedió a prestar su apoyo a lo que siempre se consideró en el sector como una aventura poco nítida).
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No puedo estar de acuerdo, sin embargo, con algunos que opinan eso de que “lo barato sale caro”. Lo barato es barato y ya está. Pero los clientes de Air Madrid, sean inmigrantes o no, tienen el mismo derecho a que se cumplan los contratos que el potentado viajero de business class de cualquier línea de bandera. Y la obligación de las autoridades competentes es garantizar esto.
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Por el momento, la imagen dada es tercermundista. A alguien habría que cortarle las alas. Digo yo.

19 diciembre 2006

(MUY DIVERTIDO) Carta a la Ministra Narbona

Para ir relajando el ambiente "en estas fechas tan señaladas" (como diría don Juan Carlos), no me resisto a transcribir una carta muy graciosa que acabo de recibir por e-mail, dirigida a la ministra Narbona. Que la disfruten.


Estimada ministra Narbona:
Su propuesta de "multar" en el recibo del agua a quien gaste más de 60 litros/día es muy interesante. Estoy completamente a favor. No he podido menos que calcular como va a ser un día normal para conseguir no superar este gasto:

Me levanto a las 7 para ir a trabajar. Una ducha de 4 minutos gasta unos 100 litros. Creo que mal empezamos. Solo me ducharé cada 2 días. Meteré los pies en un cubo, me enjabonaré y apagaré el agua. Así hasta terminar. Creo que podré consumir gastar unos 35 litros. Utilizo el inodoro, pero no puedo tirar de la cadena, consumiría 15 litros. Así que tengo que dejar mis deposiciones hasta la noche. Menos mal que trabajo a 80 kilómetros de casa y regreso a las 9 de la noche. Prefiero pagar un 85% de impuestos en la gasolina antes que malgastar el agua. Ya sabía yo que en algún momento, la burbuja inmobiliaria y vivir tan lejos de mi ciudad tendría algún beneficio.

Antes de llegar a casa me he parado en el bar de abajo y sin que me viera el dueño he hecho aguas menores. Voy a cocinar, llenar la cacerola ya son 7 litros más. Es estupendo que su colega el ministro del gas haya decidido subir un 5% el precio, así dejaré de cocinar, no gastaré agua y con el ahorro podré encender un poco la calefacción cuando llegue el frío.

Gracias a que hice caso a la ministra de vivienda, vivo en un piso de 38 metros. Así no me entran plantas y no las tengo que regar, sino tendría que deshacerme de ellas. He conseguido aguantar el último pis del día hasta justo antes de meterme en la cama. Huele muy mal en el baño por la
deposición de la mañana, pero lo consigo. Una sola cisterna en todo el día. Me lavo los dientes con un vaso de agua. Error, necesito 2 vasos. Casi un litro más. Me lavo la cara con el barreño de la ducha de por la mañana.

El resumen de un día así:
- Ducha en barreño: 35 litros.
- Uso WC: 15 litros.
- Cocinar: 8 litros.
- Dientes: 1 litro.
TOTAL 59 litros. Lo he conseguido.

¡¡¡NO ME VAN A CASTIGAR POR MALGASTAR EL AGUA!!!

Además ahora voy a poder pagar la subida del IBI, de la gasolina o del cine con lo que saque de vender un lavavajillas y una lavadora. Ya no puedo lavar la ropa o los cubiertos porque consumen unos 120 litros por lavado. Estoy encantado con esta propuesta. Así ustedes podrán seguir vendiendo electricidad a Europa proveniente de la energía hidroeléctrica.

Gracias por hacerme la vida tan maravillosa. No puedo bajar a la ciudad por "LA ZONA AZUL". No puedo beberme una caña de 1,90 Euros por si me quitan 6 puntos. Ni cruzar una calle que resulta es solo para residentes (curiosamente todo el centro ya es solo de residentes). No puedo coger el coche porque la gasolina vale 1 euro. Ni ir a cenar porque vale 30. Mi hipoteca subirá un 20% este año, y no podré irme de vacaciones.

Menos mal que el ADSL lo puedo pagar, aun siendo el mas caro de Europa, porque sigue siendo barato respecto a ir al teatro.

Gracias por esta propuesta y hacerme el día a día mas fácil.

04 diciembre 2006

¿Ayudan los parquímetros a prevenir el delito?

AUTOR: Doctor Mercado

Mucho se ha hablado, discutido y protestado sobre los polémicos parquímetros instalados en Madrid por Ruíz Gallardón. De hecho, no creo que descubramos nada si afirmamos que han sido la excusa perfecta que los detractores del alcalde, de uno y otro signo, estaban esperando para montar un poco de alboroto. No sólo hemos visto pitadas, concentraciones e incluso manifestaciones en contra de estos cachivaches sino que ha habido personas que se lo han tomado tan en serio como para llegar a encadenarse a alguno de ellos (¡cuánto misterio esconden aún las motivaciones humanas!).

Entre los argumentos sugeridos por los detractores de estos chirimbolos expendedores de derechos de aparcamiento podríamos destacar los siguientes:

- Su finalidad fundamentalmente recaudatoria

- Implantación geográfica injusta en barrios trabajadores o en zonas donde no había problemas previos de aparcamiento

- Los trabajadores de la zona no han tenido un trato especial

- Los residentes también han de pagar por obtener tarjetas de aparcamiento

- Las máquinas no devuelven cambio

- Las multas son exageradamente altas.

Por su parte, el ayuntamiento ha defendido con uñas y dientes la aplicación eficaz de la medida como elemento fundamental para regular el problema del tráfico en Madrid, tanto que los parquímetros han sido desplegados en tiempo récord, se ha equipado a todo un ejército de vigilantes y, es evidente que las multas se están poniendo.

Sin ánimo de entrar ahora en la sobada polémica sobre la finalidad última de la medida (meramente recaudatoria o reguladora del tráfico), el otro día se me ocurría la posibilidad de que la aplicación de este sistema conlleve otro tipo de efectos colaterales positivos que no son tan evidentes. Aunque suene un poco raro ¿podrían ayudar los parquímetros a reducir la criminalidad en la calle?

He de confesar que la idea me sobrevino mientras leía ese curiosísimo y divertido ensayo de Stephen D. Levitt, Freakonomics, auténtica biblia del pensamiento no convencional, que explora los efectos ocultos de ciertos hechos triviales (por ejemplo: ¿falsean los profesores las notas de sus alumnos? ¿están amañados los combates de Sumo? ¿por qué los traficantes de droga viven en casa de sus madres?, etc).

El doctor Levitt describe cómo uno de los hechos que ayudó a combatir el crimen callejero en Nueva York, fue una medida del alcalde Rudolph Guiliani conocida como el “cristal roto”, por la cual la policía se dedicó a perseguir con cierta saña pequeños delitos (vandalismo, sobre todo) que antes se dejaban pasar. Esto, teóricamente, redujo la sensación de impunidad existente hasta el momento entre los pequeños delincuentes, haciendo que muchos jóvenes no llegasen a emprender su carrera criminal (que suele empezar, precisamente, por pequeñas transgresiones).

¿Podrían los parquímetros en Madrid inducir un cierto efecto “cristal roto”? Qué duda cabe que los cacos que robaban radios, ruedas y tapacubos tienen hoy que guardarse de ser vistos por los “multeros” de Gallardón. Por otra parte, se está implantando una disciplina de respecto a las normas de aparcamiento y circulación que antes no existía.

Habrá que hacer como Stephen D. Levitt y echarle un ojo a las estadísticas de criminalidad callejera antes y después de la implantación de los parquímetros. Otra vía para ver si se está produciendo este efecto “cristal roto” podría ser la de comparar las tasas de crimen entre distritos con y sin parquímetros.

Por cierto, si alguien está interesado en cuál fue la causa fundamental que para el doctor Levitt contribuyó a que el crimen en América (no sólo en Nueva York) se redujese extraordinariamente en los noventa, recomiendo vivamente el libro Freakonomics.

Les espera una curiosa (y polémica) sorpresa.

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