MARKET DOC

EL BLOG DEL DOCTOR MERCADO: Reflexiones atrevidas e iconoclastas sobre Marketing, Comunicación e Innovación empresarial. Un nuevo punto de vista transgresor y heterodoxo sobre cómo el consumo mueve el mundo.

06 julio 2006

El Coro de la Cárcel: otro vergonzante Reality Show.

AUTOR: MARKET DOC.

Enciendo la tele para ver los últimos minutos de la semifinal del Mundial. Ha ganado Francia. Hago un poco de zapping. No busco nada en especial, como mucho estaré cinco minutos y me iré a leer un rato antes de acostarme. Empiezo en la primera de TVE y me encuentro un programa que parece nuevo. Hay un casting (uno más). Van pasando unos tipos un poco raros y empiezan a cantar a capella. La cosa da grima. Hay algo que no me cuadra, pero no sé qué es. De repente me doy cuenta: los concursantes son presidiarios. El programa se llama: El Coro de la Cárcel, y parece que la cosa va de montar un coro con los presos con más aptitud para el canto. Los reclusos van pasando de uno en uno a la sala donde dos mujeres realizan las audiciones. Antes que nada, cada uno debe dar noticia del delito que ha cometido. Luego puede interpretar un tema libre (con resultados bochornosos en la mayoría de los casos). Uno de los candidatos, tras cantar su delito, su condena y un tema irreconocible, asegura que su problema es que tiene “dos campanillas” en lugar de una, y que esa es la razón por la que su voz no puede ser competitiva. Luego solicita una mediación de los seleccionadores para conseguir medicinas...

No puedo evitar enternecerme. Todos los reclusos tienen esa mirada cansada y temerosa de los perros vagabundos, de quien ya ha recibido suficiente castigo sin haber perdido toda la ilusión, de quien aún espera de la vida un poco de azúcar a pesar de que queden todavía unos cuantos años de “talego”. Su humanidad es tan inmensa que casi me sonrojo.

Pero también me enfado. ¿Es qué ya no queda un gramo de vergüenza y de pudor en esta sociedad? ¿Es que ya no queda nadie más de quien hacer escarnio que han tenido que recurrir a los pobres presos? ¿En qué momento y lugar hemos perdido el norte de la decencia más elemental?

Me acuerdo ahora del primer Gran Hermano, que nos intentaron vender como un “experimento sociológico”. Eso aseguraba su presentadora, la antes siempre creíble Mercedes Milá, supongo que cruzando los dedos fuera del tiro de cámara y concentrándose mucho en los ceros de su próximo cheque. Quién no haría lo mismo, en su lugar. Al final el experimento sociológico consistía en un soporífero pulular de vagos y pedorros vestidos de pordioseros cuyo único objetivo era el de demostrarnos que hay gente que durante toda su existencia lo único que hace es comer, beber, defecar y fornicar. Punto final.

Después de presentarnos durante años a todos los freaks de España y alguno más importado, la televisión (en éste caso la pública, pagada con nuestros impuestos; ¡ciérrenla ya, hagan el favor!) ha decidido demostrarnos de nuevo que la creatividad no parece tener límites cuando de mostrarnos miserias se trata. Los presos de este programa, que expían sus delitos en el penal de El Dueso, se sienten felices por tener la oportunidad que les están brindando los amigos de TVE, de poder salir un día de los muros de la cárcel, a hacer lo que sea. Si hay que cantar, se canta. Que por cosas mucho peores han pasado. ¿O es que se creen los artífices del engendro este que si las cobayas que utilizan ahora tuvieran libertad y trabajo se iban a presentar voluntarios para hacer el ridículo delante de toda España?

Lo peor es la manga ancha de los responsables de prisiones que han autorizado esto. ¿No hay otra manera de presentarnos la realidad de las cárceles que este escarnio público? Si de verdad hubiera buenas intenciones, por lo menos hubieran hecho el casting en la intimidad, evitando imágenes grotescas. Hace no mucho, la propia TVE emitió un sensacional reportaje de una cárcel colombiana, donde se mostraba la realidad de una autoridad ausente, que se limitaba a separar a los presos de las FARC de los narcos y los paramilitares. Lo pusieron de madrugada, claro. Ya se sabe que el prime time es territorio reservado para la basura más abyecta.

Que sepan los presos de este programa, que no han hecho ningún ridículo. Puede que ninguno sea Plácido Domingo ni Camarón, pero nos consta que, en este caso, son absolutamente inocentes. El ridículo es de otros, de los “aprendices de brujo” de siempre, capaces de sorprendernos con un nuevo truco, sacando más y más basura de sus chisteras catódicas.

No tragamos.

3 Comments:

At 11:22 a. m., Anonymous Anónimo said...

Lo más gordo es que estas cosas tengan que aparecer en la TV pública, que todos estamos financiando con nuestros impuestos. ¿Es esto servicio público? Qué cara más dura. Como siempre, los listos se aprovechan de los más débiles.

 
At 12:20 p. m., Anonymous la agente Chamorro said...

Ayer, cuando estaba a punto de apagar la tele para irme a dormir, me encontré con las imágenes de este casting y de verdad que me quedé sin palabras,...bueno, es que, por no poder no podía casi ni mirar,...qué vergüenza ajena, qué repelús, qué tristeza,...!

Como triunfe, el siguiente lo harán con prostitutas drogadictas y embarazadas, o con mujeres maltratadas,...vete tú a saber,....y, además, querrán hacernos creer que se trata de un proyecto solidario,...

De todas maneras, querido Market Doc, ¿de qué nos extrañamos?,...hace ya tiempo que deberíamos haber aprendido que la decencia y el respeto a las personas no son valores en alza en nuestra sociedad,...ni parece que lo vayan a ser,...

 
At 3:39 p. m., Blogger David said...

Mira pues yo no creo que los presos hayan hecho ningun ridiculo y creo que les ha ayudado a pasar el tiempo y relacionarse mas, no se.

Me ha parecido una experiencia positiva y al igual que yo lo piensa mucha gente ahi fuera o sea q deja de rajar.
A ver quien te veria a ti si estubieras entre rejas.....seguro que lo agradecerias chaval. get a grip

 

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